sábado, 7 de septiembre de 2013

Entre las avenidas...

Entre las avenidas rotas
llenas de gente rota
encadenadas a sus tarjetas
de crédito
de débito
de viaje
de regreso
de servicio fúnebre.

Entre las luces rotas
de las ciudades rotas
llenas de almas rotas
que corren desesperadas
hacia un futuro
que pasó.

Entre las fauces de  los lobos
suburbanos,
entre el miedo,
espero
tu piel,
tu miel,
tus gemidos,
tus ojos (llenos de mi mirada).

Espero tu voz
en el atronador
silencio...
necesito cargarme de tu aliento
para sobrevivir...

domingo, 21 de julio de 2013

Asesinos furtivos...

Vuelven los asesinos 
furtivos
sobre su nada blanquecina
sobre sus pastillas de colores
sobre su indigna sed
de pequeños vampiros.

Saben que en los castillos
jamás
los recibirán
(como a Kafka),
nadie
atenderá sus llamadas
de teléfonos robados.

Vuelven los matantes
                    mutantes
a comer carne 
que palpita
en las fogatas del futuro.



martes, 2 de julio de 2013

He pasado más de la mitad de la vida...

Dibujo GUSTAVO SILVA
He pasado más de la
mitad
de la vida
y (como el Dante) crucé
los infiernos.

He pasado más de la
mitad
de la vida
detrás de un mostrador
con una
libreta
escondida entre los pliegues
de la
rutina
anotando los colores
de los ojos
y los matices de los amaneceres.

He pasado más de la
mitad
de la vida
esperando a la poesía
y no la ví pasar.

Iba colgada en el paragolpes
de un acoplado
(¿Pettinari?);
iba colada en los trenes
de la madrugada;
iba en los carteles de los
desesperanzados;
iba en la piel pecosa
de la mujer
que me desespera.

He pasado más de la
mitad
de la vida
expectante de la belleza
y estaba toda junta
en las voces
de los hijos,
en los trinos de la mañana.

Ya puedo sentarme un rato
y mañana volver a empezar.

***




martes, 16 de abril de 2013

En esta avenida...


En esta avenida
(especialmente acondicionada
para la locura)
ya no hay carril
para los sueños.

Todos los cruces peatonales
han sido clausurados,
los indicadores no
sonríen ni marcan el futuro.

Las veredas
están sembradas
de vidrieras antipersonales
que explotan al paso de las
mentes distraídas.

Ya no hay inocentes
ni ciclistas.

Vamos a intentar
despertarnos en el próximo
semáforo
para huir hacia la vida
(que queda).